jueves, 5 de marzo de 2009

Narvik


El viaje por las sinuosas carreteras heladas del norte de Suecia no nos llevo al fin del mundo. Nos llevó donde se abría la tierra, donde llegan los bloques helados del norte, donde el frío y el calor, el sol y la oscuridad, la electricidad y el agua, el fuego y el hielo, el verde y el azul se juntan para dar lugar a los paisajes más bellos que nadie, ni siquiera un murciélago, se puede imaginar.

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