domingo, 25 de julio de 2010

Y el mundo volvió a ser nuestro

Il cavalieri palido, Andrés Iniesta, cabalga triunfal mostrando su estrella en el pecho, por todo el nuevo Imperio Español. Por él tampoco se oculta el sol: Gasol, Nadal y Contador tienen sus virreinatos.
Un chico tímido, bajito, campechano, nacido en Albacete remató un balón que cargaba todas las almas de España. Igual que Gokuh lanzó su bola Genki sobre Majin Bu.
Pero antes pasaron muchas cosas, los goles de Villa, las paradas de Casillas, los alemanes, los ojos de Sara Carbonero, Maradona, las vuvuzelas... y él...
Cefalópodo visionario, octópodo legendario, ventosa avispada, comedor de mejillones, animalito peculiar, sabroso aperitivo, pegajoso submarinista, Paul ya tiene un sitio en el corazón de todos los españoles. Yo, coqueto, le conozco desde que íbamos al colegio juntos. A Paul siempre le gustaba apostar en los recreos quién ganaría a los tazos, luego en los partidos siempre me susurraba al ala: "Van a ganar los de rojo". Y por eso, cuando le ví el viernes 9 de Julio lanzarse a la urna de España a parte de inundarme de felicidad, como buen murciélago español, pensé: "Este Paul qué bien se lo ha montado, yo sólo tengo un blog y él.. mírale".
Sobrevolar la capital completamente rojigualda fue una experiencia increíble. No quiero pasar por alto despedirme de David Villa y David Silva, ilustres defensores del murciélago en los últimos años, gracias por las tardes de fútbol con mi escudo.