miércoles, 18 de agosto de 2010

Leipzig, cortesía de Audi




Mi coche por momentos
No cabe duda de que los vasos de agua de Leipzig son los más caros del mundo, menos mal que yo bebo otra cosa. No recordaré Leipzig por su plaza central en obras o por su Starbucks, la recordaré por lo bien que se portaron los alemanes conmigo. Me dejaron sentarme a los mandos de un poderoso A1 para comprobar, ¿dónde mejor?, en Alemania, las excelencias de la casa Audi. Y luego, para acabar el día, ¡invitado a la fiesta privada de Audi!

Mi buen amigo Bach
Bonita arquitectura
También recordaré Leipzig por el ambiente que se respira cerca de la Iglesia de Santo Tomas, donde el maestro Johan Bach pasó la última etapa de su vida. Una escena tan típicamente medieval que parecía por momentos dentro de un videojuego en el cual iba a encontrar un punto para guardar al lado de la puerta de la iglesia mientras me dejaba llevar por la majestuosa banda sonora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué te ha parecido?