miércoles, 12 de octubre de 2011

Budapessssh


If you don't say budapessssssssssssssssssssshhhhhhh! you are a tourist! gritaba la excentrica guía turística Húngara. Sin duda, una ciudad que no te dejará indiferente, y hará bien en preguntarse ¿por qué?.
Pues muy sencillo, la ciudad se divide en dos partes y no se parecen en nada Buda y Pest. A vista de murciélago, un castillo domina Buda, un puente lo une con Pest sobre el Danubio y edificios, algunos en ruinas, sobre los que volaré en otro momento.

Seguí las vías del tren desde Viena, por cierto, bien equipado y moderno, la estación de Budapest Keleti me esperaba lluviosa. La primera impresión de Budapest, he de reconocer, que no fue muy buena. Quizá por el ambiente lluvioso, los edificios cuadriculados oscuros o las obras que dificultaban mis movimientos. Cuanto menos curiosa era la recepción en el Hostel Goodmorning (dónde también alojan a murciélagos de mi calaña) a la par de calurosa cuando me ofrecieron unas deliciosas "Paprika Potatoes" con receta húngara. Un consejo para avispados navegantes, cuidado con los pimientos húngaros, no son ni rojos ni verdes pero pican a distancia y con efectos retroactivos.

La noche llegó para cambiar mis impresiones, la vida nocturna en Pest tiene mucho c@lor. Y no lo digo porque un vodka-redbull valga la mitad de florines que una caja de cereales (¿? que alguien me lo explique que todavía le sigo dando vueltas en mis noches colgadas en mi cueva ¿?). Mucha música, mucha gente incluso en verano, discotecas y pubs que no cobran entrada, sólo tenéis que seguir la calle Nagymező utca.

Las vistas a la orilla del Danubia son espectaculares


Perderse en la Isla Margarita, pasear por los laberintos del Castillo de Buda, visitar el Parlamento y recorrer el barrio judío en Pest me dejaron agotado del todo, pero lleno de curiosidades:
  • Puskas, el futbolista, está enterrado en la basílica de San Esteban, rodeado de presidentes de estado.
  • Una de las primeras patentes del cubo de Rubik se le atribuyen a Rubik, arquitecto nacido en Budapest.
  • En Budapest todos los días repican las campanas a las 7 para recordarles que una vez ganaron una guerra, desde entonces sólo salen derrotados.
  • Cansados de tener estatuas con trasfondo político, a lo húngaros les gusta esculpir estatuas completamente apolíticas, cómo esta: 
Finalmente, me alejé del Jewish District para planear sobre la larguísima y bonita Avenida Andrassy, que termina en la imponente Heroes Square (en inglés, girous esquer, mola más).
Y aquí empieza mi particular tirón de ala a Budapest. Un olor entre queso fétido y jamón serrano pasado, un agua de un color verde radiactivo más que sospechoso y un sistema informático organizativo pésimo, que vende más entradas que el aforo. Esa fue mi experiencia en las termas Szechenyi, de fama mundial. Ya que Budapest posee la riqueza de las fuentes de agua medicinal, debería cuidar esos pequeños detalles, que a los murciélagos luego nos importan mucho.


 Y después de unos chupitos de Palinka vamos con unas pinceladas sobre economía Húngara (apasionante para seguir leyendo), los Ruin Bars y el barrio judío, pero eso será en la siguiente entrada!

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