martes, 20 de noviembre de 2012

Trasteando Trieste

Tras surcar Eslovenia llego a territorio italiano, pero antes de llegar a la mágica Venecia tengo que buscar una cueva donde pasar la noche. Mis informes de CaveBookers y la Wikibat me llevan a Trieste.

...Y mis informes no me han llevado a mal puerto
Abato vuelo y pico cerca de la Catedral de San Giusto, donde una estructura fortificada me servirá para descansar cerca de donde lo hacen mis amos (sí, sigo cautivo). La ciudad tiene un puerto y varios canales que siempre regalan alguna bonita estampa. Una de las curiosidades de la ciudad es que recibe el "viento bora", un viento seco y frío que baja de las montañas alpinas y mantiene los edificios de la ciudad bastante limpios, este fenómeno meteorológico puede alcanzar rachas de 120 km/h. Salvo cuando sopla este viento, el clima es suave, espero que no me pille porque no me he traído el anorak.

Canales, fotos, estampas
No sé si será el bora pero el aspecto de los edificios es bastante reluciente. La Plaza dell Unita se ilumina por la noche junto con el centro turístico de la ciudad, blancos e imponentes edificios monumentales como el del ayuntamiento me hacen creer por momentos, cortos, que han traído un pedazo de Viena a este lugar, no en vano la ciudad fue puerto del Imperio Austro-húngaro.

El edificio del ayuntamiento en la Plaza dell Unita
El mar y el ambiente nocturno invitan a disfrutar de alguna bebida en los numerosos bares y clubs. Desde el cielo veo bastante color naranja en las copas ¿qué estarán bebiendo? Los que ya me conocéis sabéis que no me fío especialmente de líquidos que no sean rojizos. Bien hubieran hecho mis amos en fiarse de mi criterio a juzgar por las amargas caras que pusieron al tomar Spritz, la bebida naranja de moda. La base es gaseosa, vino blanco seco y tónica a lo cual se añaden otras bebidas según la receta, algo así como el Gin Tonic del Véneto y del Friuli-Venzia Giulia desde el Imperio Austro-húngaro hasta ahora. Un amante de las buenas tónicas y el vino blanco lo disfrutará mucho más que mis ignorantes amos.

Por aquí no me veréis, ¡aunque el aperitivo tenía buena pinta!
Se me olvidaba contaros que James Joyce estuvo viviendo una parte de su vida en Trieste, hoy una estatua que parece dar paseos lo recuerda. Yo me subí a su libro, para ver si se me pega algo.




miércoles, 14 de noviembre de 2012

Fronteras caprichosas 2

Hace unos meses os conté que para llegar de Dubrovnik a Split había que pasar por Bosnia, pues bien, parece que Eslovenia también quería una salida al mar y alguna playa de piedrijas. Así que para llegar de Rijeka (Croacia) a Trieste (Italia) hay que cruzar dos fronteras.Además, una de ellas da acceso a la Unión Europea y es bastante restrictiva, pero tranquilos, dejaban pasar murciélagos de fieltro. A partir del 1 de Julio de 2013 Croacia ya será reconocido país miembro de la Unión (casi 20 años después de la guerra) y la frontera cambiará por completo.

Pero antes de despedirme del país de las corbatas (la inventaron unos soldados croatas que fueron a visitar a los franceses y estos pusieron de moda la Kravate), os advertiré que no gastéis vuestras últimas kunas en imanes y postales si vais a viajar en bus a Trieste, porque antes de subir hay que pagar unas cuantas por subir las maletas al bus, y si no las tienes, aunque hayas comprado el billete, no subes. En ese momento casi me deshice de mis cansinos portadores, pero finalmente fueron avispados y consiguieron unas monedijas. ¡Por mis pelos de murciélago! 

Rijeka tiene encanto, pero no hay mucho que ver
Rijeka es una de las ciudades grandes de Croacia, mi paso por ella fue fugaz, pero advertí que se trata de uno de los puntos donde Croacia empieza a conectarse a Europa. 
Esto ha sido todo desde la Republika  ¡Do tada Hrvatska!

Eslovenia
La ruta hacia Trieste me llevó por Eslovenia y ya pude divisar sus bonitos arbolados paisajes, volveré a volar por aquí para llegar a Ljubliana, seguro.


viernes, 2 de noviembre de 2012

Playa de los locos en Suances, Cantabria

Cambio nuevamente el rumbo de mi vuelo para volver a la península Ibérica. Os voy a enseñar un rincón de esos de fin de semana, de puente, en los que España se reinventa una y otra vez. Recomendable para meses donde empieza la primavera y donde acaba el verano.
Atardecer en la Playa de los Locos
Suances es un municipio costero de la comunidad de Cantabria con un importante turismo, en los últimos años impulsado por el surf, marcado con una equis en el mapa de muchos asiduos de este deporte como destino habitual.
Mañana surfera
Entre sobaos anda el juego, sin complejos y sin tabla, yo también voy a la "Playa de los locos" a surfear, me embuto en mi neopreno y vuelo entre tubo y tubo. El surf es un deporte sacrificado al principio, pero que con un par de semanas de práctica puede resultar muy motivante y retador.

El origen del nombre de la "Playa de los locos" es digno de un capítulo de Spanish Horror Story o de una escena con Tomasín en El Orfanato. Actualmente se puede considerar "locos" a los surfistas y gente que desafía al mar dependiendo del día, pues esa no es la razón de su nombre. Dicen las habladurías que antiguamente existía un manicomio o residencia de salud mental donde ahora hay un castillo. La playa era el patio, el lugar donde los locos mentales salían a dar paseos diurnos y nocturnos, terrorífico incluso para murciélagos. 
Vistas desde la Punta del Dichoso, fantasmón en acción
Terminada la mañana de surf, aproveché para dar un reconfortante paseo por la "Punta del Dichoso" donde disfruté de las vistas de las playas, acantilados y cuevas. La oferta nocturna es también muy amigable, se puede disfrutar bailando en los pubs y discotecas o conversando alegremente a la orilla del mar escuchando la melodía de las olas. El domingo, una buena comilona y vuelta a mi cueva en la capital.