martes, 15 de enero de 2013

Asturias por la E-70

Aunque pueda parecer soez, por la E-70 se puede ir desde Busto a "El Pito", si el conductor tiene suerte podrá atravesar enormes puentes construidos por nuestros experimentados ingenieros de caminos de plan antiguo. Una muestra más del despliegue brutal de nuestras infraestructuras en los noventa e inicios de los dos mil. El paisaje abrupto está salpicado por espectaculares casas coloniales, muchas de ellas con bastos jardines adornados con árboles exóticos y palmeras al gusto del propietario. 

Cerrado estaba el Palacio de Selgas
Atraído por "El Pito" me acerco a explorar sus alrededores, un pueblo bastante desierto pero que contiene un palacio y unos jardines. Una pena que mis raptores-amos no pudieran entrar porque estaba cerrado, yo lo vi desde arriba y os aseguro que merecen la pena sus jardines de estilo francés clásico y sus esculturas.  Sin embargo, incluso para mí fue imposible la visita al interior del majestuoso edificio. Además del palacio, la iglesia del pueblo también impone bastante.

Iglesia de El Pito
Tras la pequeña decepción que supuso "El Pito", prosigo mi ruta de la sidra hacia dos pueblos de pescadores: Luarca y Cudillero, parecidos pero diferentes. En ambos se puede llenar el estómago de percebes, de quesos, de sidra y llenar los pulmones de salud. Cudillero es un anfiteatro donde unas bonitas casa de colores son los espectadores del bravo mar, mientras Luarca aloja en su punto más alto un precioso cementerio. Allí descansa el luarqués más célebre, Severo Ochoa, científico y Nobel de medicina.

Casas de colores en Cudillero
Cementerio de Luarca
Tras disfrutar del día, vuelvo al cómodo Busto, donde sus amables gentes y su silencio me abrazan en la noche. Asturias redescubierta una vez más, esta vez por un murciélago que no dudará en alabarla y visitarla de nuevo.

El puerto de Luarca 

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