martes, 24 de septiembre de 2013

Capital Española de la Gastronomía 2013: Burgos

Se lo ha ganado a pulso. Cordero asado - Morcilla - Alpargata son los tres vértices del triángulo del buen comer en Burgos. El que entra en ese triángulo un día... ¡vuelve seguro!.


En otras entradas habéis podido conocer alguno de mis gustos culinarios, a veces es complicado coincidir con los de mi amo, a veces me adapto a la bebida local, muchas otras me dejo llevar por las apariencias... Pero en la mayoría de los casos mi alimentación se basa en líquidos colorados, y más en concreto, por mi condición de murciélago vampiro (pero de los clásicos, nada de modernidades estériles tipo Crepúsculo) se basa en la sangre. Lo normal cuando alguien te explica de lo que está hecha la morcilla, en un 91% de los casos según la estadística hecha en la prestigiosa universidad de Milwaukee (Wisconsin) por la cátedra de morcillas, es poner cara de asco, pero seguir comiendo. Mi caso fue al contrario, no cabía de gozo en mis alas, ansia viva, qué buena está esa gorda y oscura morcilla de arroz.

No suelo recomendar lugares en este blog dado mi carácter retroliberal e independientista ¡Cuevas del Águila libres ya!. Pero en este caso no puedo pasar por alto dos nombres propios que bien haréis si los apuntáis para cuando visitéis Burgos: uno es el bar que vende alpargatas "Rimbombín" y en el otro está el must-eat (como dice mi amigo murciélago hipster) de los corderos asados: "Casa Azofra". Todavía seguís pensando lo de las alpargatas: pan, tomate y jamón reinventado en un nuevo concepto.


Un error sería quedarse a dormir la siesta tras estas comilonas, Burgos tiene un buen paseo, por aire mucho más sencillo. La catedral deslumbra por el día e ilumina de misterio en la noche, el gótico más estricto al servicio de un pueblo que con esperanza anhela llegar al cielo. Piedra a piedra, todo un megaconstrucciones de la Historia.

En mi vuelo cruzo el cauce del Arlanzor, que separa Burgos, amplios paseos, rodeados de árboles y parques hasta llegar a la zona más moderna. Allí me espera un edificio de corte vanguardista, en cuyo interior está el Museo de la Evolución. No hay edificio que se le resista a un castito murciélago madrileño, así que me cuelo con astucia por una rendija para poder ver de cerca lo que vieron mis antepasados.

Estos señores construyeron el museo bloque a bloque, me pongo en sus manos
La principal atracción del museo está en su piso inferior, donde encontramos todos los descubrimientos hechos en la cercana Sierra de Atapuerca con una muy buena y detallada explicación.

Me consta que Miguelón, cuyo cráneo está expuesto en el museo, tenía un blog, no era de Google pero lo publicaba en su muro y sus compañeros podían darle sus "likes". Y así nacieron las pinturas rupestres, en las cuales, por cierto, no aparece ningún antepasado mío, pero casi. Miguelón, junto a la pelvis Elvis son huesos encontrados de Homo Heidelbergensis, los cuales habitaron la cueva que anteriormente usó el Homo Antecessor, el Europeo más antiguo encontrado.


Un honor ser atravesado por Tizona, en manos del Cid, Rodrigo Ruiz Diaz de Vivar, no cualquier murciélago puede decir lo mismo.
Burgos, ¡nos vemos en el queso, en la morcilla y en la apargata!. Nästa: Lerma

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