lunes, 2 de septiembre de 2013

Pirineos Aragoneses: Pico Anayet y aventura fronteriza

Este verano he descansado en mi cueva tranquilamente. Cuando me plantearon la idea de hacer una excursión a Pirineos lo tuve claro, mando a Amarillo coqueto y yo me quedo aquí tranquilamente. Pero resulta que cuando no estás, te pierdes cosas. Y parece que me perdí algo interesante, Amarillo coqueto os lo cuenta en su primera aparición en el blog principal.


Un paseo por los Pirineos que se convirtió en una odisea colosal. Ibón, camino, Anayet: esas eran las primeras pautas del grupo de mi amo. El Anayet es un pico de 2545 m situado en los Pirineos Aragoneses, con forma de pala, mis antepasados murciélagos me cuentan que son los restos de una caldera volcánica, a eso se debe sus zonas de piedra rojiza volcánica.

Aparcados en Formigal, en Portalet. Comienzan a subir, yo acompaño al grupo desde las alturas. Una vez atravesadas las pistas de esquí, bordean la montaña para llegar, tres o cuatro horas mediante, al Ibón de Anayet. Un pequeño lago que aguarda a los excursionistas para un refrescante y congelado baño previo a la subida al pico. Imponente desde abajo, sobrecogedor desde arriba. Una subida no apta para vertiginosos ya que en un punto hay que sujetarse a una cadena para no caer, caer, caer...pero no de mucha dificultad si el tiempo acompaña.
Pico Anayet
Ya de vuelta en el ibón, el bañito de la tarde antes de preparar la noche. Me busco un asentamiento lejos de seres humanos. Desde mi captura he añorado momentos así.

Amanece frío, preparamos la ruta, circular, llegaremos a los Ibones de Astún para luego cruzar a Francia. O al menos, esa era la intención, hasta que surgió la duda, brújula, mapa, preguntas, caminos...¡hay que subir por ahí! (línea roja)


Para un intrépido murciélago amarillo esto no supone ningún problema, pero claro, para los inexpertos, imberbes, asustadizos exploradores pues fue una odisea. Galletas al vacío, piedras, no mirar atrás, seguir, zona de seguridad, maldita la hora que subimos por aquí, no me volveré a quejar de subir escaleras, %&$#$%$&@#%&!! ; eran pensamientos recurrentes del grupo.  Salvo al apuesto líder del grupo que sube en bañador marca paquete, todo el grupo lo pasó muy mal. Pero al fin, llegaron al monte destino, pero no estaba Gollum ni podían tirar el anillo, simplemente había unas ovejas que desafiaban a la gravedad pastando tranquilamente en una pared vertical. Estos humanos se sorprenden por nada. Llegar arriba parecía la salvación, pero no, nuestros aventureros estaban en la frontera de España con Francia y andar por las crestas era la única posibilidad.

Un murciélago de ciudad ya no se acuerda de la maravilla de la naturaleza ante sus ojos, incluso te asusta y abruma sentirse tan rodeado de naturaleza, sin seres humanos a tu alrededor. Arropados por las montañas, el grupo descansa después de un día que no olvidarán. Tras "crestear" por la frontera acamparon en el valle.
Amanece en Francia, toca volver entre caballos y ovejas con fijación extrema en la bolsa de restos de Mercadona...


Y este ha sido mi debut, arriesgado, pero ha merecido la pena. Gracias jefe por darme la oportunidad de publicar en el blog principal y por mandarme a esta gran aventura épica. Seguiré, hasta la próxima oportunidad, en Nosolocoqueto

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