lunes, 14 de julio de 2014

Curro no volverá

Deberá la ciudad Andaluza acostumbrarse a personajes menos célebres que el pajaro multicolor de la Expo 92. Por ejemplo, yo, un murciélago al que no le gusta el salmorejo (claramente lo estropearon con el ajo). En cambio, mis humanoides portadores dieron buena cuenta de tal rico y refrescante manjar hecho a base de tomate.

La Catedral aparece en lo alto tras un laberinto de calles
Si vienes a Sevilla no te atrevas a meter el coche por alguna calle estrecha porque probablemente no lo puedas sacar. Es sin duda, una ciudad para moverse libremente cual murciélago de corchera y disfrutar de una tarde buscando helados y sombras.

También es una ciudad muy simpática, en la que pides churros y te ponen colas. En la que puedes pasear y encontrarte escenarios donde Anakin Skywalker y la Reina Amidala se tiraron los tejos en la trilogía de pelis que a nadie le interesó.

Que la fuerza te acompañe
Pero como he dicho, eso a nadie le interesó, porque la Plaza de España es mucha plaza, es un monumento que distingue a la ciudad. Proyectada por el arquitecto sevillano Ánibal González, fue el principal reclamo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Podrás visitar castillos, palacios, catedrales, monasterios... pero no encontrarás nada parecido, tendrás que visitar Naboo para verlo. Para más información hablar con Jar Jar Binks.

Venir a Sevilla y acabar en Madrid
Venimos de una construcción del siglo XX y me voy volando a una del XVIII, empezada en el XIII, la Torre del Oro. Es así llamada por el reflejo brillante del río Guadalquivir sobre su fachada.
Mi visita fue fugaz y no pude volar mucho más por el aplastante calor, pero con que sólo te lleves un pedacito de Sevilla seguirás encantado hasta que vuelvas. Y seguramente Curro ya no esté, pero yo sí, ¡larga vida a los murciélagos de corchera!

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