lunes, 22 de septiembre de 2014

Val d'Isere y el Valle de Aosta, imágenes especulares

Sigo volando por los Alpes franceses, cada vez más cerca de Italia. Separados por el paso del pequeño San Bernardo, Francia e Italia, Val d'Isere y el Valle de Aosta. Dos caras de las mismas montañas, unidas por una carretera de vértigo, sólo transitable durante los meses de verano, que serpentea entre pistas de esquí. Y es que no es un trayecto para miedosos ni para mareadizos. Nueve tornantes o curvas en U esperan una detrás de otra en la zona italiana antes de llegar a la autopista que te lleva a Aosta.

Val d'Isere en Francia, tienes pistas de esquí, tiendas, restaurantes de deliciosas fondues de Saboya y nieve, mucha nieve en invierno. Las tiendas hacen su agosto liquidando la temporada mientras los visitantes aprovechan para disfrutar de las actividades que se proponen. Yo me iba a animar con el ala delta, pero podía perder al grupo y este blog ya no existiría. Los paisajes no desmerecen para nada en la estación estival.


Sin duda, se trata de una zona bastante noble donde nos encontramos coches que se acercan a la velocidad de un murciélago.


Aosta en Italia, previo paso por el bonito Tuile, entre los pasos del Gran San Bernardo y del Pequeño San Bernardo. Si el pequeño ya tiene nueve tornantes no me quiero imaginar el grande, donde, por cierto, Napoleón se hizo un cuadro. En Aosta cambiamos la fondue por la pizza y el esquí por el turismo rural. Un bastante bien conservado Teatro Romano nos espera entre las bonitas casas de arquitectura tradicional.


Al final me picó la curiosidad y me fui a buscar al perro boyero más famoso de la zona, el San Bernardo. Se llaman así porque el archidiácono de Aosta, San Bernardo, puso un hospicio en los pasos que arriba he comentado y allí la diocesis usaba a los perros como compañeros y casi como médicos transportando en su pequeño barril algún líquido sanador.
Tan majo y tan encerrado :(, cerca del paso del pequeño San Bernardo 
Próxima parada: un chorro, chorrote, chorrazo y algo que es lo más largo del mundo. ¿Lo adivináis?

domingo, 14 de septiembre de 2014

Érase una vez Annecy

El lago de Annecy da de beber a las faldas de las cordilleras alpinas entre Suiza y Francia. Vuelo rasante por la orilla del lago, contemplando un paisaje único que combina una vertical cordillera con un puro lago inmenso de origen glaciar (segundo más grande de Francia) y un pueblo de casas de colores típicas centroeuropeas.

Entre el prado y la montaña se despliega el lago Annecy
Algo esconde este pueblo francés de aroma Veneciano, a medio camino entre Ginebra y Chambery. Sigo volando, busco y busco entre turista y turista. Si estáis por la zona, olvidaos de Ginebra, Annecy es superior en belleza y esconde algo que sigo buscando.


Canales hacia el lago, adornos florales, iglesias, no es lo que busco. Turistas, helados, más turistas, paseos en barca, puentes, parques, árboles... no. ¿Qué busco y dónde está? Ella tiene la solución, la chica de los helados, con mi francés de murciélago y mi lengua de estropajo me comunico y parece indicarme la solución. 



¡Eso es! ¡ahí está! ¡es la foto de Annecy!


Castillo, casa de la moneda, palacio de justicia, prisión (durante WWII y Edad Media) y finalmente, museo. Esta siniestra e insólita edificación en isla dentro del canal es , sin duda, la foto que os saldrá al buscar en ese famoso buscador gracias al que tengo este blog.

Verano en el centro de la nieve, Chamonix

Un mapa de pistas de Chamonix no es un mapa cualquiera. Lo abres, respiras, miras alrededor. Vueles a donde vueles, mires a donde mires, hay un telesilla y una estación inmensa. Si no, también te encuentras un mar de glaciares y el espectacular teleférico del Aiguille du midi.

Entre las flores me quedé
Pero no sólo del Invierno vive Chamonix-Montblanc, pude comprobar que el pueblo tenía mucha animación, tanta que imaginárselo nevado y en pleno apogeo de esquiadores es fácil. Durante la época estival se puede practicar parapente, ala delta, senderismo, alpinismo y ,para los amantes de la velocidad, descenso en bici por las propias pistas que en Invierno son de esquí. Lo que nuestros vecinos franceses llaman VTT, bicicletas todoterreno bajando a toda velocidad por estrechos surcos hechos en la montaña.

El glaciar d"e los bosones" (Bossons) año tras año baja amenazante hacia el pueblo
El pueblo se hace agradable para una visita y tomar un aperitivo deleitándose con la vista de los glaciares.

domingo, 7 de septiembre de 2014

La aguja del mediodía se para: "Pas dans le vide"

Con frío, viento y sol vuelo a la cima del Aiguille du midi, en el corazón de los Alpes franceses, a pocos metros del Mont Blanc. Una experiencia sobrecogedora a la que los humanos acceden usando un espectacular teleférico que pondrá los pelos de punta a más de uno y entusiasmará a más de dos. 3.776 metros es la primera parada, nada más bajar del telecabina el paisaje se abalanza sobre ti, a la derecha, el Montblanc, a la izquierda el Mont Maudit y el Cervino, ya en Italia.

El Montblanc desde l`Aiguille du midi
Estoy en el centro de los Alpes en el punto más alto de Europa, un sitio donde experimentar la magnitud de la naturaleza más salvaje. Me vienen a la cabeza otras visitas con sensaciones similares:
Preikestolen, Stavanger y La loca aventura pirenaica . Cada una ha sido única, experiencias que se hacen, se viven y se cuentan una vez. La visita a Chamonix sin duda se convierte en una "must-once in a lifetime experience" desde el momento que pones un pie en el telecabina. Se puede ver en fotos, pero la realidad apabulla en sensaciones a la imagen, se encoge el corazón hasta de un murciélago

Pas dans le vide
Después de volar por la zona de los 3.776 metros descubro que se puede subir más arriba. En un rápido ascensor que te lleva al punto más alto (3.842) para observar el Montblanc (4.810) y dar "el paso hacia el vacío". Una cámara hexaédrica con cinco caras de cristal, incluido el suelo, sujeta por la cara superior, en la que experimentarás la sensación de estar en el cielo, cosa que los humanos no tienen tan vista como yo, claro. En cualquier caso, fueron muy amables al permitir a este modesto murciélago de corchera tomarse la fotografía que aquí arriba veis. 



Por ahí van Gandalf y los hobbits
Volvemos a atravesar las nubes para bajar, nunca había estado tan alto, salvo en maletas de Ryanair.
Como decía la canción: "volando voy, volando vengo". Próximas paradas, los pueblecitos de Chamonix y Annecy

Para terminar, algunos datos del teleférico, y un vídeo sobre su historia


Primer tramo
Longitud: 2.553 metros
Altitud de salida: 1.038 metros, en Chamonix
Altitud de llegada: 2.317 metros, en el Plan de l'Aiguille
Desnivel: 1.279 metros
Capacidad: 5.040 kg (72 pasajeros)
Velocidad: 10 m/s

Segundo tramo
Longitud: 2.867 metros
Altitud de salida: 2.317 metros, en el Plan de l'Aiguille
Altitud de llegada: 3.776 metros, en l'Aiguille du Midi
Desnivel: 1.470 metros
Capacidad: 4.620 kg (66 pasajeros)
Velocidad: 12,5 m/s