sábado, 24 de enero de 2015

Leyendas cordobesas y la calle del Salmorejo

Córdoba es una ciudad que esconde muchas historias, en esta entrada paralela a la principal, encontraréis algunas de ellas .

Me apetecía empezar con esta foto
La posada del Potro:

Convertida en centro de arte flamenco, según la leyenda, su patio se llena de espíritus que vagan durante la noche. Y es que durante un tiempo, el mesonero regente de la posada, se dedicaba a asesinar a sus huéspedes. Un día llegó a la posada un apuesto caballero, capitán de las tropas de Pedro "el cruel". Tras pasar una noche en vela, el caballero se dio cuenta de lo que sucedía en aquella posada. También aprovechó también para ligar con la hija del mesonero. Tras partir hacia Sevilla para contárselo a su rey, Pedro, que como entenderéis por su apodo no se anda con chiquitas, inmediatamente tomo rumbo a Córdoba junto con su Capitán. Una vez en la posada y después de asegurarse de cómo se las gastaba el mesonero mandó atar sus manos a una reja y que dos potros tiraran hasta despedazarle. Sin duda, una escena bastante gore que al final sirve para desencadenar el final feliz del caballero y la hija del mesonero.

La inquietante Plaza del Potro donde está la inquietante posada
Los siete infantes de Lara:

Dicen que esta leyenda fue reconstruida, desapareció, pero que pudo ser uno de los Cantares de Gesta (junto con el Cantar del Mío Cid) más importantes de la literatura castellana. En realidad no dista mucho de lo que puede ser Juego de Tronos. 
Empezaré explicando que el Conde Lara, tuvo siete hijos, todos varones, muy duchos con la espada, valientes en la batalla, vencedores de pura cepa. Los acontecimientos empezaron cuando en la boda entre una doncella y el tio de los siete infantes de Lara se disputaba el tradicional combate entre familias para honrar el enlace. En dicha batalla, el más pequeño de los infantes, mató, sin querer, se supone, al primo de la novia (y probablemente algo más que primo). 
Con el paso del tiempo, la doncella no perdonó aquella afrenta, y urdió, junto con su marido Ruy, un plan para castigar al Conde Lara y a sus siete valerosos infantes. Así, el Conde recibió una carta en árabe para entregar a Almanzor (caudillo del califato). Dicha carta no era más que su sentencia de muerte, Almanzor se apiadó del Conde y simplemente lo mandó encerrar.

En esta callejuela estuvo recluído el Conde
La venganza de la doncella continuó y los siete infantes fueron derrotados en una emboscada trampa de las tropas árabes. Sus cabezas, acabaron en la casa donde estaba preso su padre, y fueron clavadas en picas para que su padre sufriera el dolor. 
Sin embargo, a pesar de estar recluído, el fértil Conde Lara no perdió el tiempo, y tuvo un hijo con una de las hermanas de Almanzor. Este hijo, de nombre Mudarra, vengó a su padre y a los siete infantes mantando a Ruy, el marido de la doncella junto con la que urdió toda la venganza, dejándola así viuda. 

Cual es la gracia de todo esto, que dicha casa está en una pequeña calle de Córdoba y se puede visitar en pleno siglo XXI. Por los tintes violentos de las dos historias no hay duda de que a los cordobeses les gustaba la sangre, como a los murciélagos.


La receta del Salmorejo ya está oficialmente escrita en una calle, la calle del Salmorejo cordobés, se contempla la opción Termomix como alternativa para picar los ingredientes aunque perderá el sabor más tradicional. A los murciélagos lo del ajo no nos hace mucha gracia, aunque el color nos recuerda un poco a nuestras bebidas favoritas, ya sabéis.


1 Kg. de Tomates
200 GRS. de Pan
100 GRS. de Aceite de Oliva Virgen Extra
1 Diente de Ajo
10 GRS. de Sal

Limpiar y triturar los tomates,
colar para quitar la piel y las pepitas,
volver a triturar añadiéndole el pan
el aceite, los ajos y la sal.
Decorar con huevo duro picado 
y trocitos de jamón ibérico.

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